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Punto de equilibrio del refinanciamiento

Punto de equilibrio al refinanciar: cuándo la cuota menor de capital e intereses cubre lo pagado en efectivo, si saldo y plazo restante no cambian.

Qué hace esta calculadora

Aquí estimas cuándo el ahorro mensual en capital e intereses compensa lo que pagas de tu bolsillo por refinanciar. La comparación supone que ambos préstamos arrancan con igual monto y con un plazo pendiente exactamente idéntico. Una cuota mayor se muestra como pérdida, igual que los costos aún no recuperados. Cuando el préstamo se termina de pagar, el cálculo termina. Si refinanciar te conviene en general, eso no lo decide esta herramienta.

Para quién es

Sirve a dueños de vivienda en Florida y a quienes trabajan en bienes raíces, siempre que el crédito sea de tasa fija, los gastos se paguen en efectivo y no cambien ni el capital ni el plazo. Usa solo cifras netas confirmadas. Elige un horizonte realista: cuando vendas, termines de pagar o vuelvas a refinanciar. Si tu financiamiento tiene otra estructura, compáralo por separado.

Cómo funciona

Empieza por anotar cuánto debes, la tasa del pagaré que tienes hoy y la de la oferta nueva, además de lo que te cuesta refinanciar, ya neto y pagado en efectivo. Después agrega el plazo pendiente y el tiempo que planeas mantener el crédito, en años enteros y meses. Se asume que cubres los gastos en efectivo y que monto y plazo coinciden entre el crédito viejo y el nuevo. Verás la baja mensual (+ o −), el periodo usado, el plazo de recuperación y la diferencia neta en efectivo. Esa cifra muestra pérdidas. También avisa si la recuperación caería después de terminar de pagar.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la recuperación de lo pagado en efectivo?

Son los meses de cuota más baja que necesitas para reponer el efectivo que pusiste. Solo hay cálculo si la baja mensual en capital e intereses es positiva. Entonces se divide el gasto entre esa baja y cualquier fracción sube al mes entero. Recuperar no es ganar. La cuenta se corta en tu horizonte o en la fecha de pago final común a ambos créditos, lo que llegue antes.

¿Puedo incluir costos sumados al préstamo nuevo?

No. Aquí el capital es igual en el crédito viejo y en el nuevo, y los gastos salen de tu bolsillo. Al financiar comisiones, sube el saldo y se mueve la cuota. Si las anotas como efectivo inicial, la comparación queda torcida. Déjalas fuera y no las veas como gratis: pon lado a lado, aparte de esta herramienta, el saldo real, la cuota y el gasto de cada opción.

¿Qué pasa si la cuota nueva es igual o más alta?

En ese caso, la cuota no te devuelve nada. Si sube, la diferencia mensual queda en negativo y lo que pierdes en efectivo se acumula mes a mes durante el periodo. Con cuotas iguales, el gasto queda sin reponer. Ojo: un punto de equilibrio en blanco, por sí solo, no prueba que la cuota no bajó. Fíjate en el signo (+ o −) de la diferencia mensual y en el aviso de liquidación.

¿Cómo se escriben los años y el horizonte previsto?

En años enteros más 0–11 meses. Escribir 2.0 equivale a 2 años, no a 20. El plazo pendiente debe quedar en 1–600 meses en total; el horizonte, en 0–480 meses. Un plazo muy extenso o hecho a la medida es un supuesto, no una oferta de crédito. El ahorro se acaba cuando el préstamo se termina de pagar. Mudarte importa únicamente si con eso se cancela el préstamo. Si el equilibrio cae después de esa fecha, estos préstamos no llegan a alcanzarlo.

¿Qué costos ingreso?

Lo que te cuesta refinanciar, neto y confirmado, que vas a cubrir con tu dinero, ya restados los créditos del prestamista que de verdad apliquen a tu caso. No incluyas depósitos de reserva reembolsables ni comisiones financiadas, y no repitas ningún gasto. Un campo en blanco es un dato desconocido, no un cero. Pon 0 solo cuando hayas comprobado que tu costo neto en efectivo es cero: entonces, aunque baje la cuota, no hay ningún pago adelantado que recuperar.

¿Un resultado positivo quiere decir que debo refinanciar?

No. Solo considera los pagos de capital e intereses, partiendo de capital y plazo iguales en ambos créditos. No refleja cuánto deberías en cada opción ni el patrimonio que acumulas en la casa. Impuestos, descuento financiero y demás gastos de la vivienda quedan fuera. Tampoco simula plazos más largos, retiro de efectivo ni la aprobación del crédito. Antes de decidir, consigue ofertas formales de tu prestamista con el costo completo del préstamo.